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miércoles, 6 de abril de 2016

Cool Designs for Tropical Architecture in Costa Rica

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Tropical home design by Richard Muller

Besides amazing style, tropical architecture design is all about working with the elements of nature. Tropical design brings the outside world in for an ambiance of openness and naturalness. Architects are in constant pursuit of breezes, cross-ventilation and shade for cooling effects, and sunlight for warmth, energy and light. Costa Rican architect Richard Muller, head of the firm RM Architecture & Engineering, has been designing and building innovative tropical architecture in Costa Rica for more than 35 years. One of his favorite spots for home building is at the Costa Rica eco-development Portasol Rainforest & Ocean View Living. The extraordinary sustainable residential development is located in the rainforest by the sea on Costa Rica’s Central Pacific Coast just south of Manuel Antonio National Park – named a best beach in the world for 2016.

Portalon River at Portasol Living in Costa Rica

Here are six cool designs for tropical architecture that will make you want to build a home in Costa Rica.

1. Build the house on stilts. Not only does this allow you to avoid massive insect issues and humidity, by elevating the house you get better air flow. Lighter structures up on stilts interfere as little as possible with the natural terrain. Animals can still walk underneath, and you’re not destroying trees and nature by flattening out a huge piece of land with a bulldozer. “We try to save every single tree that is possible. If we can cut zero trees, we cut zero trees. We touch as little as possible of nature,” said Muller. “You want to build appropriate to the location so you can really live the experience of being in the tropical rainforest.”

Tropical home Casa de Paz in Portasol Costa Rica

2. Use a steel structure and concrete bases for strength in a humid, insect-infested environment in the tropical rainforest. Wood can be used in the home, such as in ceilings, cabinetry, etc., but must be treated against insect invasion. An innovative idea for flooring: processed bamboo.

3. Design for natural ventilation. You want to bring the outdoors in and the indoors out. This means lots of open spaces, cross-ventilation, high ceilings, using screens and fans so you can minimize air-conditioning use and yet keep comfortable.

Tropical home design in Costa Rica by Richard Muller

4. Protect against the elements. Design large overhangs and covered outdoor areas for sun and rain protection. Use gutters and downspouts, and other measures to reduce water drainage speed for soil erosion.

5. Small swimming pools. For an elevated house, you want to keep your pool on the small size because of the weight. The upside is with an elevated pool, you have fantastic infinity edge designs.

Portasol Casa Mono Loco in Costa Rica

6. Sustainable architecture. Concepts include: solar energy for hot water and electricity; individual home sewage treatment plants; rainwater harvesting for landscaping; and re-using gray water to run toilets. If you’re ready to buy a vacation home in Costa Rica, or a new place to live in one of the best countries to retire, find out the easy steps to buy property in Portasol Rainforest & Ocean View Living and build your dream home in Costa Rica.

Article by Shannon Farley

 

martes, 12 de enero de 2016

How To Find Affordable Vacations In Costa Rica

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A colleague of mine and I both traveled out of Costa Rica for the Christmas and New Year’s holidays. He to Western Europe and I to the western United States. What we both found when people learned we lived in Costa Rica was surprising. Everyone said they either loved visiting Costa Rica or wanted to go there; but many also commented on how expensive it was to travel to Costa Rica.

lunes, 29 de abril de 2013

¿Qué es un país exitoso?

Esta ha sido una interrogante a la que se le han dedicado muchas horas de estudio. Tanto profesionales de las Ciencias Sociales como los entendidos de la Economía han deliberado al respecto. Cabe recordar que hace más de siglo y medio el británico Adam Smith intentó darle respuesta al asunto con su obra «La Riqueza de las Naciones». La discusión se había zanjado cuando se definió el Producto Interno Bruto (PIB) como método infalible para determinar cuáles eran los Estados «ganadores».
No obstante lo anterior, la mesa del debate quedó servida cuando surgieron varios investigadores con otras propuestas innovadoras. A raíz de la crisis mundial del año 2008, estas voces tuvieron mayor resonancia. Se puso en evidencia que la antigua medición era insuficiente para determinar el progreso de un país. Inclusive la «primavera árabe» y la guerra contra el narcotráfico en Méjico demostraron que el simple crecimiento del PIB no se convierte en beneficio para toda la ciudadanía.
Entonces, la ralentización económica puso en evidencia la necesidad de nuevos estándares. Por lo pronto no se habla de una revolución teórica, puesto que los planteamientos son complementarios al antiguo paradigma. Sin embargo, sí han incorporado las preocupaciones de la gente real. Preguntas del tipo: ¿Tengo suficiente para comer?, ¿poseo una vivienda?, ¿puedo acceder a la educación?, ¿saldré adelante en la vida?, ¿tendré que enfrentarme a la discriminación?; son parte de las disyuntivas cotidianas de miles de personas. En línea con este pensamiento, el pasado 11 de abril se presentó el Índice de Progreso Social en el Foro Mundial Skoll en Oxford (Reino Unido).
El lanzamiento se dio en el marco de una de las reuniones más importantes para personas emprendedoras sociales. En ellas se trata la necesidad del cambio en los modelos de medición. De tal manera, el éxito de los países debe ir de la mano con el factor de la sostenibilidad; al tiempo que se logre evaluar el progreso e identificar mejoras.
Por primera vez se creó una tabla clasificatoria que evalúa elementos sociales y ambientales de 50 países. Como resultado, se puede determinar el bienestar de un país más allá de los simples cálculos económicos.
Por ende, se puede ver cómo los distintos niveles de ingresos permiten la satisfacción verdadera de las exigencias ciudadanas. Se concluyó que si bien el crecimiento económico colabora al bienestar, este no es más que un factor entre muchos otros. Así, la medida consta de 52 indicadores ordenados en 14 componentes. Del mismo modo, se descompone en tres subíndices: necesidades humanas básicas, infraestructura social e igualdad de oportunidades. El enfoque y desglose tienen por objeto proporcionar suficiente nivel de detalle para guiar la asignación de prioridades políticas y la innovación social. En el caso particular costarricense, hay un énfasis positivo en tres maneras.
Por un lado, Costa Rica aparece como el convertidor más eficiente en cuanto a ingreso per cápita y bienestar para la ciudadanía. Es por ello que se posiciona como el primer país en Latinoamérica. Asimismo, posee las condiciones idóneas para que la gente alcance su pleno potencial: ejercicio pleno de derechos; acceso a educación superior; libertad individual y para decidir; mecanismos de equidad e inclusión. Sin embargo, carece de otros elementos básicos para la sana convivencia: gran percepción de criminalidad; alta tasa de homicidios; carencia de tratamiento de aguas negras; insatisfacción con la vivienda; altos índices de obesidad e irrespeto a las mujeres. Eso le restó el puntaje necesario para quedar en la lista de los 10 mejores a nivel internacional. Se concluye, además, que al país le va bien en general, pero tiene dificultades reales para satisfacer las necesidades básicas de la población marginada en la sociedad.
En resumen, esta clasificación ofrece una fuente rica de información para la clase política, activistas y líderes para analizar el bienestar de un país. Pero también funciona para que las personas de a pie se conciencien sobre los aportes que le pueden brindar a la sociedad. En ese sentido, el proyecto de bienes raíces Portasol se ha esforzado en crear condiciones óptimas de progreso humano en la comunidad en la que se encuentra. El programa de responsabilidad social empresarial está comprometido con la mejora de condiciones de vida de las localidades aledañas. Por ende, colabora con el bienestar general en Portalón y demuestra cómo el desarrollo es un compromiso que debemos asumir todos los costarricenses.
Por: Andrés Figueroa

martes, 5 de febrero de 2013

Ecoturismo y la responsabilidad social en el turismo

El término ecoturismo ha sido objeto de muchas interpretaciones distintas. Abundan hoteles, propiedades y paquetes vacacionales que se jactan de ser amigables con el ambiente. En múltiples ocasiones, la palabra se refiere a la sumersión en un espacio natural. Los tonos verdes varían, pero en general cualquier viaje que involucre a la Madre Tierra puede llevar el prefijo «eco».

Sin embargo, para nuestros fines, el descanso ecológico genuino involucra el turismo verde y responsable. Esto es, la estancia en centros que no explotan las culturas autóctonas ni sus recursos. El aporte puede llevar un toque personal, ojalá con prácticas afines a la conservación (por ejemplo, alquilar un vehículo híbrido y reutilizar las toallas un par días de días consecutivos). No es preciso, entonces, sacrificar algunas comodidades con tal de tener una experiencia carbono neutral.



En ese sentido, la primera regla del ecoturismo es indagar qué tan lejos quiere usted llegar en esa vivencia con la biosfera. Esto nos conduce al segundo criterio: conozca su nivel de comodidad. No hay nada peor que darse cuenta en el primer día de su estancia que aún le quedan dos semanas sin internet ni agua caliente.
Por eso, no está de más decir que tanto los viajeros como los turoperadores muestran una tendencia a confundirse al respecto. Por ello es importante formularse ciertas preguntas para determinar qué tan verde será su viaje.
¿Su hotel es «ecológico» solo porque está rodeado de árboles? Para determinar qué tanta conciencia ecológica tienen en su sitio de alojamiento, averigüe acerca de los planes de reciclaje. De seguido, investigue sobre la gestión de aguas servidas y el uso de energía solar.

Aclare sus dudas sobre el empleo de materiales de construcción locales y los cursos de manejo ecológico para el personal y los huéspedes. Cualquier albergue que se respete demostrará sus esfuerzos mediante una política ambiental plasmada por escrito.

De igual forma, compruebe si el hotel o la agencia de viajes están autenticados. En el caso de Costa Rica, cuestione acerca del Certificado de Sostenibilidad Turística (CST) concedido por el Instituto Costarricense de Turismo (ICT). Aunque se dice que tiene carácter voluntario, el ente gubernamental lo toma como un parámetro para formar parte de sus actividades patrocinadas. Asimismo, existen otros programas internacionales de índole discrecional, algunos más estrictos que otros. El que más descuella en el sector es la Green Globe .

¿La empresa le retribuye a la comunidad donde se ubica? Estos aspectos no suelen considerarse en reconocimientos de índole ambiental. No obstante, muchas empresas ofrecen esquemas de ayuda a la sociedad local. Estos involucran empleo y educación, así como cooperación en temas de gestión de recursos de la zona. Las compañías verdaderamente comprometidas van más allá: apoyan al productor de la región, emplean materiales de las cercanías y se comprometen con el impacto que sus actividades comerciales tienen en la población.

Valga la oportunidad para referirnos a Portasol, localizado en el Pacífico central de Costa Rica. Es una comunidad modelo en medio del bosque lluvioso. Posee una oferta de propiedades con vista al mar y a la naturaleza, con dimensiones que oscilan entre los 5.000 y los 43.000 m². De igual forma, le facilitan otras opciones de alojamiento, diseño y construcción de casas.



Cuenta con una política de responsabilidad social empresarial que se basa en tres temas principales: ambiente y conservación; desarrollo humano; y desarrollo de microempresas.
El proyecto obtiene un 10 por sus iniciativas progresistas en los ámbitos sociales y ecológicos. Esto no le resta lujo y la interacción cercana con los animales endémicos: mapaches, monos cariblancos, pizotes, tucancillos y el martín pescador. Al mismo tiempo, los distintos proyectos de cooperación con la comunidad local nos permiten comprender los aspectos sociológicos de la zona.

Por:
Andrés Figueroa Vásquez